Un pavo de granja que vivía del cuento
Siempre se burlaba de un burro que había
Trabajando siempre de noche y de día
Y burro lloraba y el pavo reía...
Esta es la porción inicial del merengue “el pavo y el burro” que popularizaron los Hijos del Rey en República Dominicana a mediados de la década de 1980 y que se convirtió, con el paso del tiempo en un autentico clásico navideño.
La fábula es mucho más antigua que la composición y cuenta con varias versiones y teorías sobre su origen. Narra la historia de un pavo que se burlaba del burro por las intensas cargas de trabajo que le asignaban y la insípida paja que le daban de comer, mientras que él, era alimentado cuidadosamente por el amo y no tenía que trabajar.
A fin de año el burro necesito hacer un último esfuerzo de ir a comprar la cena navideña, pero al retornar no trajo carne pues la carne era su querido haters: el pavo.
La fábula es mucho más antigua que la composición y cuenta con varias versiones y teorías sobre su origen. Narra la historia de un pavo que se burlaba del burro por las intensas cargas de trabajo que le asignaban y la insípida paja que le daban de comer, mientras que él, era alimentado cuidadosamente por el amo y no tenía que trabajar.
A fin de año el burro necesito hacer un último esfuerzo de ir a comprar la cena navideña, pero al retornar no trajo carne pues la carne era su querido haters: el pavo.
Siempre que se narra sus moralejas giran en torno a decir que el que ríe ultimo ríe mejor, no envidies la posición de nadie, vive tu vida, etc. Quiero atreverme a exegetizarla de una manera diferente a lo anteriormente expuesto, pues se parece mucho a la condición humana.
Los burros no tiene vida social, se la pasan trabajando, estudiando, emprendiendo la mayor parte del tiempo, son considerados antisociales y aburridos.
Los pavos por su lado son los más populares, agradables, hacen reír a la gente y cuidan con esmero su larga cola y mas si de un real se tratase, no se esfuerzan en gastar energías aprendiendo nada, no porque carezcan de inteligencia sino todo lo contrario, consiguen sus objetivos según parece fácilmente y encajan rápido en cualquier circulo social.
Esta condición exige al burro el tener que esforzarse mucho más, se ve compelido a trazarse metas claras y precisas a corto, mediano y largo plazo, el pavo en cambio vive su día a día. El burro tiene que agendar la paciencia en su bulto de virtudes pues continuamente es asediado por el pavo que no para de criticarlo.
A primera impresión es mejor ser pavo que burro sin embargo, el refajo del pavo es alzado por el brisal indetenible de los cambios que trae consigo el tiempo y todos terminan por contemplar su verdadera apariencia. Pues por más habilidad, en algún momento la falta de preparación, de disciplina y entrega en lo que se hace terminara por notarse, es simplemente carne para fogón.
Los burros no lo tienen fácil, pero a fuerza de trabajo sus músculos intelectuales se fortalecieron, su inteligencia y tacto se agudizaron y al término del año de sus vidas pueden alzar con orgullo sus cabezas y reposar tranquilamente en paja nueva. "Al final el pavo lloraba y el burro reía."
Los pavos por su lado son los más populares, agradables, hacen reír a la gente y cuidan con esmero su larga cola y mas si de un real se tratase, no se esfuerzan en gastar energías aprendiendo nada, no porque carezcan de inteligencia sino todo lo contrario, consiguen sus objetivos según parece fácilmente y encajan rápido en cualquier circulo social.
Esta condición exige al burro el tener que esforzarse mucho más, se ve compelido a trazarse metas claras y precisas a corto, mediano y largo plazo, el pavo en cambio vive su día a día. El burro tiene que agendar la paciencia en su bulto de virtudes pues continuamente es asediado por el pavo que no para de criticarlo.
A primera impresión es mejor ser pavo que burro sin embargo, el refajo del pavo es alzado por el brisal indetenible de los cambios que trae consigo el tiempo y todos terminan por contemplar su verdadera apariencia. Pues por más habilidad, en algún momento la falta de preparación, de disciplina y entrega en lo que se hace terminara por notarse, es simplemente carne para fogón.
Los burros no lo tienen fácil, pero a fuerza de trabajo sus músculos intelectuales se fortalecieron, su inteligencia y tacto se agudizaron y al término del año de sus vidas pueden alzar con orgullo sus cabezas y reposar tranquilamente en paja nueva. "Al final el pavo lloraba y el burro reía."

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